“EL ASEDIO” (2010)(18/9/10-8/11/10)
Ed. Alfaguara (2010)
Pag. 727
Precio: 22

Novela ambientada en Cádiz, en 1811. La mayor parte de la península ibérica está en manos de las tropas napoleónicas, Cádiz es uno de los pocos reductos que los franceses no consiguen conquistar. Cadiz es la protagonista absoluta de esta novela – como Sevilla lo era en “La piel del tambor”-, Pérez Reverte utiliza el recurso de diversas historias que se van entrelazando, cada una de ella protagonizada por personajes de diferente estatus social y económico, con la finalidad de mostrar una imagen lo más amplia posible de los hechos acontecidos en Cádiz en ese momento histórico:

 La soltera Lola Palma, mujer empresaria en un mundo machista, nos muestra el lado más liberal de la sociedad gaditana y que da pie a la descripción de la situación española con respecto a las colonias americanas. Un personaje en la línea de la protagonista de “La reina del sur”

 Felipe Mojarra, cuya hija trabaja para Lola, representante del humilde trabajador que arriesga su vida haciendo incursiones en las líneas enemigas para conseguir algo de comer.

 Pepe Lobo, un corsario, que tendrá una relación de amor imposible con Lola. El prototipo de héroe para Reverte: poco caballeroso, con un pasado oscuro pero comprometido con su tripulación. Ver Coy en “La carta esférica” o Corso de “El club Dumas”

 Rogelio Tizón, el otro héroe de la novela, el comisario de policía que a pesar de su deshonestidad no parará hasta descubrir al asesino de mujeres que ronda por Cádiz.

 Desfoseux, el militar francés, encargado de lanzar las bombas contra Cádiz.

 Gregorio Fumagal, un taxidermista, que trabaja para los franceses pasándoles información sobre los lugares donde caen las bombas.

Cada una de estas historias incluye un gran número de personajes secundarios, en la línea de las grandes novelas decimonónicas. Para mi lo que hace Pérez Reverte es homenajear a los grandes novelistas españoles del Siglo XIX y principios del XX, el realismo y la critica social de Pérez Galdos o la épica de Vicente Blasco Ibáñez entre otros – mientras leía “El asedio” me venía mucho a la cabeza novelas del escritor valenciano como “La araña negra”-; a la vez que se hace un homenaje a si mismo al incluir temas ya tratados en otras novelas suyas (el ajedrez, las aventuras marítimas, los amores imposibles entre otros) con resultados muy por debajo de lo esperado para un escritor tan consagrado como Pérez Reverte.

El primer problema surge cuando transcurridas unas 100 páginas las historias a mi no me despiertan el mismo interés. Por ejemplo la del militar francés comienza a aburrirme y, aunque comienza a insinuarse la atracción entre Pepe Lobo y Lola (en mi opinión la historia más atractiva del libro), la historia que más páginas ocupa es la de Rogelio Tizón y los misteriosos asesinatos. Pérez Reverte está habituado a manejarse bien en los terrenos del thriller pero en esta novela tenía la sensación que esta historia era un mero recurso para mantener la tensión narrativa, ya que el resto de historias resultan bastante monótonas.

¿Por qué resultan monótonas? No es porque carezcan de interés, pues me resultaban interesantes. Bajo mi punto de vista Pérez Reverte repite secuencias narrativas una y otra vez, secuencias donde siempre son iguales y no aportan nada nuevo al sentido de cada historia, que se traduce en páginas y páginas que acaban resultando vacías para el lector, motivo por el que creo que esta novela con 300 ò 400 páginas menos habría conseguido mantener el interés del lector. Por ejemplo: Las partidas de ajedrez entre Tizón y Barrull donde reflexionan sobre el asesino, las conversaciones entre Lola y sus familiares o amigos de alta sociedad para describir la monotonía de la vida burguesa de Lola, la responsabilidad de Pepe Lobo como capitán del barco en contrapartida con su rebeldía cuando se encuentra en Cádiz, el hastío de Desfoseux ante la incompetencia de sus superiores y el rechazo de los españoles, las peripecias de Fumagal .

Reconozco que la ambientación está muy cuidada, de tal modo que el autor se muestra muy meticuloso en las descripciones tanto de las costumbres como de la geografía de Cadiz en 1811. Pero después de 300 ó 400 páginas de tanta descripción, unido a lo comentado anteriormente, hicieron que mi paciencia como lector no aguantase más provocando que las últimas 300 páginas las leyera saltándome párrafos e incluso páginas.

“El asedio” es una novela ambiciosa, por su estructura coral, por los subgéneros literarios en los que se mueve (Thriller, novela histórica, novela romántica, novela social y novela de aventuras) y por las reflexiones que plantea sobre la sociedad gaditana de principios de S. XIX, muy avanzada para lo que era España en esa época. Pero el punto fuerte de Pérez Reverte nunca ha sido la profundidad de sus personajes, sino las situaciones en las que éstos se veían inmersos. Para hacer una novela coral de este tipo y salir bien parado del lance, el escritor ha de poner el peso en la profundidad psicológica de los personajes, y en este caso la descripción de la personalidad de los personajes principales apenas cambia a medida que avanza el relato.

Ciertamente la manera en que acaban entrelazándose las historias, sobre todo en el amargo final de todas ellas, que recuerda al pesimismo de los escritores rusos decimonónicos, a mí personalmente me gustó. Pero como hacía rato que dejaron de interesarme los personajes lo único que buscaba era acabar la novela.

Me gusta Pérez Reverte. He leído seis novelas de él y hasta ahora había disfrutado cada una de sus novelas, pero con “El asedio” me he llevado un chasco monumental. De hecho si no hubiera sido una lectura para el club de lectura la hubiese dejado a la mitad sin ningún tipo de remordimiento. En mi opinión Pérez Reverte es un escritor de novelas de entretenimiento, salirse de ese encuadre parece que se le queda demasiado grande.

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LA CARTA ESFÉRICA” (2000) (22/7/10-27/8/10)

 Ed. Punto de lectura (2001)

  Pag. 646

   Precio: Bookmooch

            “La carta esférica” es una novela a caballo entre las clásicas novelas de aventuras (estilo Robert Louis Stevenson) y los thriller modernos, más del primero que del segundo. Protagonizada por Coy, un marino cercano a los 40 que temporalmente no puede navegar, quien al conocer a Tánger Soto se enamora de ella, embarcándose en la búsqueda de un bergantín (el Dei Gloria) hundido hace más de dos siglos cerca de Cartagena que al parecer llevaba esmeraldas en su interior.

            El libro tiene partes bien diferenciadas:

1)      La presentación de los personajes: el soñador, honesto y enamoradizo Coy; la “femme fatal” Tánger Soto obsesionada con el Dei Gloria y Nino Palermo, el gibraltareño implacable buscador de tesoros, y su subalterno Kiskoros. Situada entre Barcelona y Madrid.

2)      Comienzo de la búsqueda. A caballo entre Cádiz y Gibraltar, Tánger y Coy van concretando los elementos esenciales para encontrar el bergantín, entre medias han de lidiar con Palermo y sus secuaces quienes también están detrás del tresoro.

3)      La búsqueda. Entre Águilas, Cartagena y Murcia. La parte más movida de la trama. Se presenta a  Piloto, el propietario y capitán del Carpanta, y amigo de Coy desde la infancia. Coy y Tánger tienen una aventura. Aparece el narrador de la historia, un catedrático de la universidad de Murcia, quien les proporciona la clave para encontrar el barco.

4)      Desenlace. 

            La novela es puro entretenimiento, como muchas de las obras del escritor cartaginés un canto a la literatura, donde los personajes están en función de la trama y, aunque bastante estereotipados, se les coge cariño (sobre todo a Coy y Piloto). A lo largo de sus páginas se mencionan diversos escritores que han escrito sobre el mar: Melville, Conrad, Stevenson, etc. El gran merito de esta obra es homenajear a estos escritores: la pura aventura de Stevenson, los toques existencialistas de Melville, las tragedias conradianas; todo mezclado con un estilo sencillo (aunque más cuidado que en otras novelas del autor), una buena documentación tanto histórica (muy interesante todo lo que se cuenta sobre los jesuitas) como sobre términos de navegación y, finalmente, la descripción de lugares españoles tan exóticos como Cadiz, Gibraltar, Águilas o Cartagena.

               ***DESVELO ASPECTOS ESENCIALES TRAMA***

             Cualquier lector familiarizado con Pérez Reverte sabe del gusto de éste de dar giros en la parte final de sus tramas. En “La carta esférica” esto también ocurre pero, en mi opinión, más logrado que en otras obras. Desde la primera página (Coy sangrando observando como se aleja un barco) el lector es consciente de lo trágico del relato, además el tono de la novela también favorece ese aroma trágico. Finalmente la tragedia ocurre pero a mi me sorprendió  que muriese Tánger, máxime cuando yo esperaba la muerte de Coy. Un final muy Conradiano por otro lado.

                                        ***

             Me encantan las novelas que me hacen sentir como si fuera un niño y con “La carta esférica” me lo he pasado como un enano – Indescriptible leerla mientras estaba en la playa bañándome en el Mar mediterráneo, el mar descrito en la novela.-  No quería acabarla, y eso en una novela de este tipo es uno de los mayores halagos que se le puede hacer. Finalmente, cosa rara en este tipo de novelas, no anticipaba lo que iba a ocurrir.

            A mi me enorgullece que Pérez Reverte sea un escritor español pues como escritor de novelas de intriga o acción nada tiene que envidiar a los escritores yankees o ingleses. Junto a “El club Dumas” mis novelas favoritas del escritor cartaginés.

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LA TABLA DE FLANDES” (1990)(10/7/10-18/7/10)

Ed. Debolsillo (2007)

Pag. 412

Precio: Bookmooch

            Julia es una bella y reputada restauradora de cuadros. Su amiga, Menchu Roch, propietaria de una galería de arte, le proporciona un famoso cuadro para restaurar, “La partida de ajedrez” (1461) de Pieter Van Huys, en el cual se descubre un mensaje oculto que dice “¿Quién mató al caballero?” Julia y su amigo-mentor Cesar quedan tan fascinados por este mensaje que deciden resolver el enigma. Un enigma relacionado con una partida de   ajedrez  de 500 años de antigüedad que a medida que lo van resolviendo ayudados por un experto en ajedrez (Muñoz), se ven inmersos en un mortal juego donde peligran sus propias vidas.

            En nuestro contexto literario actual donde hay una saturación de thrillers que giran alrededor de enigmas a resolver, que poco tardan en caer en el más profundo de los olvidos, la novela de Pérez Reverte es un soplo de aire fresco. Primero porque a pesar de que han transcurrido veinte años desde su publicación, la novela ha envejecido de manera más que aceptable. Segundo porque se nota que ha habido un buen proceso de documentación en el que se sostiene una trama que, aunque inverosímil, se consigue hacer creíble.

             El escritor cartaginés homenajea continuamente a escritores consagrados: el ritmo trepidante estilo Thriller me recuerda al Graham Greene de “Nuestro hombre en la Habana” o “El factor humano”, en el enigma del cuadro hay ecos de Umberto Eco, en el proceso analítico  investigador de Muñoz hay un claro homenaje a Conan Doyle y su Sherlock Holmes, en relación a los sospechosos de los asesinatos se crea una atmósfera estilo Agatha Christie y, finalmente, en la estructura de la trama como una partida de ajedrez me recordaba a la estructura de la genial “La defensa” de Navokov. Exceptuando en el caso de Eco todos los demás escritores aparecen de alguna manera mencionados en algún momento del relato. En mi opinión en esta capacidad de aunar todas estas influencias sin perder el tono castizo donde se asienta  el éxito de Pérez Reverte.

            Cuando hablo de castizo me refiero a dos aspectos. En primer lugar la localización de la acción en Madrid, los personajes se mueven entre lugares típicos de la capital (el museo del prado, el paseo del prado o el rastro) y, aunque la ambientación se podría haber mejorado – como por ejemplo hizo con Sevilla en “La piel del tambor” donde la propia ciudad era un personaje más- la ciudad y sus costumbres se reconocen sin dificultades.

            El otro aspecto castizo de la obra se centra en los personajes. Y no es debido a la complejidad o profundidad de éstos, al contrario salvo excepciones caen en los estereotipos del género (la bella Julia, la materialista Menchu, los avariciosos sobrinos del dueño del cuadro, el inepto policia Feijoo o el poco escrupuloso y seductor Montegrifo), pero todos tienen algún toque típico español (también en ocasiones algo estereotipado…): la caballerosidad de Montegrifo, el crápula Alfonso, la ambigua homosexualidad de César o el casposo inspector Feijoo por citar algunos.

            Hay otro elemento característico de Pérez Reverte que aparece en todas sus obras,  que lo diferencia de otros escritores del género y que lo acerca a escritores como Umberto Eco, su erudición. En este sentido destacan las interesantes aportaciones de dos buenos personajes como son el misterioso Muñoz y Don Manuel, del primero destaca la esencia del ser humano en el ajedrez  (Pag. 222-223), del segundo las analogías entre la música de Bach y el ajedrez.

            ***DESVELO ASPECTOS ESENCIALES DE LA TRAMA***    

             Aunque César no es de mis personajes favoritos, ciertamente las  frases más memorables el autor  suele dejarlas para éste, y quizás eso  tendría que haber guiado mis sospechas hacia él, pero me ha gustado el giro que da la trama y la motivación de César para realizar los asesinatos como una manera de emancipación de Julia.

            “El mundo no es tan simple como quieren hacernos creer. Los contornos son imprecisos, los matices cuentan. Nada es negro o blanco; el mal puede ser un disfraz del bien o la belleza, y viceversa, sin que una cosa excluya a la otra. Un ser humano puede amar y traicionar a la persona amada, sin que por eso pierda realidad su sentimiento(…) La vida es una aventura incierta en un paisaje difuso, de límites en continuo movimiento, donde las fronteras son artificiales  (…) Donde la única realidad absoluta e indiscutible es la muerte(…)”  (Pag. 375)

            Ese giro existencial de la trama la acerca (tímidamente) a obras como “La defensa” de Navokov.

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            En resumidas cuentas  una buena lectura de verano, de esas para leer en la playa. Entretenida, fácil de leer y  constructiva.