Autor: A.A. Milne
Título: Historias de Winny de Puh
Título original: The World of Winnie-the-Pooh
Edición: El club Diógenes – Valdemar
Páginas: 411

Si alguien me pidiera que le recomendara un libro para leerle a sus hijos antes de dormir, no tendría ninguna duda. Mi recomendación sería estas Historias de Winny de Puh de A.A. Milne.

Tengo muchos motivos para hacer esta recomendación pero el primero y el más importante es que ese era precisamente el propósito con el que fueron escritas. Milne creó estas historias para su hijo, el auténtico Christopher Robin y es algo que descubriremos nada más empezar pues en algunas historias participan los dos y se ve ese momento en el que el autor cuenta la historia a su hijo como si fuera una aventura que realmente hubiera vivido él junto a su osito de peluche Winny.

Precisamente por haber sido ideadas con ese propósito, encontramos que tienen la duración justa para ser un cuento de buenas noches. Así que aunque seas un adulto y no tengas niños a quien leerles, pero te guste leer algo tranquilo y breve antes de dormir, tú también puedes disfrutar de este libro.

Eso me lleva a mencionar otro hecho. Las aventuras de Winny de Puh es uno de los cuatro grandes clásicos de la literatura infantil, junto a Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol, Peter Pan de J. M. Barrie y El viento en los sauces de Kenneth Grahame. Pero si bien es cierto que los tres últimos gozan de gran reconocimiento y no es nada extraño encontrar a adultos que quieren leerlos o incluso que los reconocen como sus libros favoritos, también lo es que el libro de Milne no goza de tanta suerte, lo cual aparte de injusto es una auténtica lástima.

Las aventuras de Winny de Puh no tienen nada que envidiar a los otros tres, pero se ha quedado con la etiqueta de infantil, y si lo mencionas la mayoría de la gente solo recordará al personaje de dibujos animados, pero no sienten la necesidad de acudir a la fuente, y es un gran error.

Pero precisamente ese es el punto fuerte de este libro. Estas historias son dulces, son tiernas, son optimistas y sobre todo son sencillas, que no simples, tanto que cualquier niño puede disfrutarlas, pero también cualquier adulto, o al menos cualquiera que recuerde lo que significa ser niño.

La edición que tengo yo, y que os recomiendo, tiene realmente dos libros: Winny de Puh (Winnie the Pooh) y El rincón de Puh (The House at Pooh Corner) y cuenta además con las maravillosas ilustraciones de E. H. Shepard, así que si pensáis haceros con un ejemplar tened en cuenta que incluya esas ilustraciones porque son preciosas y captan tanto la sencillez y naturalidad de las historias que casi no puedo imaginar el libro sin ellas.

Al final del todo tenéis una ilustración que es de mis favoritas, es todo el mapa del bosque de los 100 acres con cada lugar que aparece en las historias perfectamente localizado. Sí lo leéis con niños os recomiendo que se los mostréis a menudo para localizar las historias, es una maravillosa manera de imaginarse dentro de ellas.

Después de una presentación a manos de Alfredo Lara López, necesaria solo para adultos, con la que no puedo estar más de acuerdo, nos encontramos con otra introducción, pero esta vez del propio Milne que os aconsejo leer, donde nos topamos por primera vez con Puh y Porquete. Y después ya tenemos el primer libro, El rincón de Puh, que da comienzo con una de mis historias favoritas. En esta historia, creo que la más conocida, Puh quiere engañar a las abejas para conseguir su miel y tras fracasar va a pedir ayuda a Christopher Robin.

Este comienzo es una presentación de estos dos personajes principales y poco a poco, a través de todas las historias nos iremos encontrando con el resto, con Porquete siempre asustadizo ya que es un animal pequeño, Buho el único que sabe escribir “correctamente”, con Conejo y todos sus familiares y amigos que vienen siendo casi cualquier animal del bosque, o el pobre Iíyoo eternamente deprimido y siempre pesimista. También nos encontraremos con la llegada de nuevos animales como Kanga y su hijito Ruh, que al principio no son muy bien recibidos. Y Con todos ellos nos enfrentamos a mil aventuras, descubrir el Polo Norte sin salir del bosque, rescatar a un amigo de una inundación, dar una fiesta de cumpleaños.

Curiosamente no es hasta el segundo libro cuando Tigle hace su aparición. El saltarín tigle, al que le gusta comer de todo salvo cada alimento nuevo que prueba. Pero al final hasta Tigle encuentra lo que le gusta comer y su lugar junto a Kanga y Ruh, y aunque todos diferentes, eso no es un inconveniente para sus aventuras, para intentar ayudarse, aunque a veces esa ayuda no lo sea tanto, como en el caso de la casa de Iíyoo; o sobrevivir a la castástrofe de perder su hogar, como le ocurre a Buho que afortunadamente cuenta con sus amigos para encontrar uno nuevo. Y en realidad lo importante de todas estas historias es que nos muestran que aunque no todo salga como queremos siempre podemos buscar una solución, juntos.

Me resultaba muy tierno imaginar como todos esos animales del bosque, incluso los nuevos que van llegando, se corresponden con los animales de peluche de Christopher Robin en la realidad. Como Winny siempre ha sido su favorito, ese amigo especial y como cada uno de ellos actúa de una manera diferente con su propia personalidad.

Y aunque Winny solo es un osito con poco cerebro, “osito tontorrón”, es capaz de escribir canciones y poesías para cada acontecimiento importante y salpicar sus historias con ellas, porque al fin y al cabo, nada le gusta más a Winny, aparte de la miel, que poder celebrar cosas con sus amigos.

Sí nunca habéis leído Las historias de Winny de Puh, hacedme caso, id a buscar el libro, os aseguro que no os arrepentiréis.

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4 comentarios

  1. Pues me dejas con curiosidad!
    Besotes!!!

  2. Tiene un encanto especial, como los cuentos que tenía de pequeño. Por cierto, y perdón por la incultura, porque luego se llamó Pooh y no Puh, ¿es el mismo personaje?

    • Escalpelo Literario

      Sí, es el mismo personaje, pero el cambio de nombre quiero pensar que es porque Valdemar respetó la traducción antigua original, la de antes de que aparecieran los dibujos animados, que esos sí conservaron sus nombres en inglés, al menos la mayoría. Por eso a Winnie the Pooh, lo llamaron en español Winny de Puh ya sabes como va esto de traducir un poco a voleo. Igual que Piglet, aquí en español pasa a llamarse Porquete. Al único que han respetado es a Christopher Robin.

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