Este es un relato que escribí para publicarlo en otro lugar hace ya tiempo.
Me gustaba el relato pero había una parte que me chirriaba bastante. Al final salió publicado así, pero me seguía incomodando esa parte que no encajaba; la parte del ritual en sí, durante el encuentro de los dos amantes el lenguaje empleado me parecía forzado y muy estereotipado, con muchos recursos que por lo general odio, así que decidí reescribir esa parte borrando todas esas descripciones excesivamente cursis y cambiándolas por algo acorde con mi forma de expresarme, algo que fluyera de forma más natural, y entonces las palabras salieron de un tirón y el resultado, bajo mi punto de vista, fue mucho mejor. Ahora la historia ya forma un todo completo, sin baches ni tirones.
Espero que la historia os guste tanto como a mi, y que, aunque breve, sea suficiente para que de buen grado y a modo de afecto hacia ellos compartáis el peso que cae sobre los hombros de los personajes.

EL RITUAL DE LA LUNA DE SANGRE

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El oni se paró un instante a contemplar la luna llena de color rojo que se elevaba en el cielo nocturno. Solo fue un momento pues no podía permitirse el lujo de perder el rastro del muchacho. Había demasiado en juego y sentía que ya estaba cerca pues el dolor que le desgarraba desde la misma base de sus cuernos le estaba enloqueciendo.
Pensó en adoptar su forma animal, para que su olfato se afinara aún más, pero necesitaba llegar a él en forma humana o no serviría de nada. Esta vez no podía fracasar, necesitaba ese alma antes de que la Luna de Sangre se ocultara.
Quería ser libre y nada se lo impediría.
***
El muchacho aceleró el paso, todo dependía de que consiguiera llegar al templo. Sus pies descalzos estaban ensangrentados y la túnica ligera que le cubría incluso la cabeza no era demasiada protección contra los espinos a través de los que ahora intentaba pasar.
Pero ya podía ver el Templo a lo lejos. Apretó los dientes, intentando olvidar el dolor, las espinas que iban lacerando su cuerpo y la sangre que teñía su túnica de un rojo tan intenso como el de la luna llena que vigilaba sus pasos desde el cielo.
***
El templo era, en realidad, un recinto pequeño de forma ligeramente ovalada. En el centro se alzaba una gran roca con unos extraños grabados y a sus pies yacía una losa de piedra adornada con diversos símbolos.
Como protegiendo la losa y la roca, cinco inmensas columnas distribuídas en semicírculo se elevaban orgullosas como queriendo llegar al cielo. Enfrente de las columnas, y a los pies de la losa, dos inmensos tapices colgaban suspendidos del aire: como si flotaran.
***
El oni vio el templo a los lejos y supo lo que el muchacho se proponía. Estúpido niño, ningún templo le protegería de un oni y menos de uno tan poderoso como él y tan resuelto a cumplir su misión.
***
La puerta del templo se abrió de golpe y el muchacho cayó al suelo. Intentó levantarse pero no tenía fuerzas, así que se arrastró hasta quedar junto a la losa de piedra, dejando tras de sí un camino de sangre.
***
El oni se detuvo a la puerta del templo, y observó al muchacho caído, mientras el dolor que le infligían sus cuernos se hacía insoportable y notaba a su vez como una repentina excitación se apoderaba de él hasta provocarle un dolor palpitante y una urgencia por buscar alivio a dicho dolor, que era imposible resistir.
Sabía lo que debía hacer ahora para dejar de sufrir ese infierno, para apoderarse de ese alma y ser libre, al fin.
Caminó despacio hacia el interior del templo emitiendo un sonido ronco y gutural, una alarido salvaje y animal.
***
El muchacho respiró aliviado viendo al oni avanzar hacia el interior del templo. Extendió su mano hasta tocar la gran roca y las puertas se cerraron atrapándolos a ambos en el interior.
Sintió entonces como la furia del oni invadía todo su cuerpo y sonrió.
Se puso en pie, y bajando primero la capucha de su túnica se desprendió de ella dejando a la vista un cuerpo menudo y delicado de mujer.
Su cuerpo era hermoso y sus curvas perfectas, con unos pechos pequeños que se erguían orgullosos. La piel parecía tener el suave tacto del terciopelo y su rostro era tan delicado como la más hermosa porcelana.
Un largo cabello negro y sedoso enmarcaba sus facciones, dando al conjunto un aspecto sobrenatural.


***
El oni lanzó un rugido de rabia capaz de helar la sangre. Ahora solo era un animal acorralado que sabía que no tenía escapatoria. Por eso, cuando cinco sogas de color rojo salieron disparadas de cada una de las columnas atrapándole por los tobillos, las muñecas y el cuello y arrastrándole hasta el centro del templo supo que ya nada podía hacer.
Como un cachorrito indefenso no opuso resistencia cuando su cuerpo encajó perfectamente en el círculo lleno de símbolos dibujado en el suelo y las sogas se tensaron dejándole inmóvil con las piernas y los brazos separados.
***
Una luz roja invadió el templo: la luz entraba por un pequeño orificio en el techo e inundaba toda la estancia con el embrujo y el poder de la Luna de Sangre. 


***
Mitsuki caminó con lentitud hasta colocarse a los pies de la gran roca, situándose encima de la losa de piedra y mirando fijamente al oni atrapado en el suelo.
A medida que la luz tocaba el cuerpo de Mitsuki los cortes y rasguños que había en el iban desapareciendo. Ahora ella esperaba pacientemente la llegada de su amado.
Cuando sintió la caricia en su hombro de una mano cuyo tacto conocía tan bien como el de su propia piel, su sonrisa se hizo aún más amplia, iluminando todo su rostro.
No se volvió a mirarle, le bastó con sentirlo a su lado.
Mitsuki alzó una mano y los cinco samuráis de sombra salieron del interior de cada una de las cinco columnas.
Mitsuki sentía el calor del cuerpo desnudo de su esposo Takeshi, pegado a su espalda, aprisionándola en un abrazo del cual nunca querría escapar.
Era el momento y ambos lo sabían, la erección del miembro de Takeshi que notaba presionando su espalda lo confirmaba. 


***
Las sogas que aprisionaban el cuerpo del oni se tensaron más aún comenzando a desgarrar carne y músculo hasta que el oni profirió un último grito aterrador. 

Como si eso fuera una señal, los cinco samuráis de sombra desenvainaron sus katanas y actuando como una sola mente cercenaron de un solo golpe lo poco que seguía uniendo las extremidades al cuerpo del oni.
La sangre del oni salió disparada hacia el techo como una fuente, queriendo ir al encuentro de la Luna de Sangre, pero inmediatamente volvió a caer en forma de lluvia, empapando los cuerpos desnudos de los dos esposos.
***
Del cuerpo del oni salió una pequeña nube roja que se mantuvo elevada e inmóvil sobre las cabezas de Mitsuki y Takeshi. Era el alma del oni que esperaba el momento de poder volver a reunirse con su cuerpo.
No había ni un segundo que perder. Takeshi giró a Mitsuki aprisionando la boca de su esposa con la suya. Mitsuki respondió al beso con una pasión fruto de una larga espera. Deseaba a Takeshi con toda su alma, cada milímetro de su piel anhelaba el roce del cuerpo de su amado.
Takeshi liberó su boca para comenzar a lamer todo su cuerpo, recreándose en cada centímetro de piel cubierta de sangre del oni. Se deleitaba con cada rincón, en el nacimiento de sus pechos, en la dulzura de ese fruto delicioso que eran sus pezones.
Recorría con la lengua la línea de su vientre mientras escuchaba sus gemidos y se detenía en su ombligo jugueteando en el mientras Mitsuki enredaba los dedos en el cabello de él y le obligaba a separarse de ella.
Takeshi se dejó hacer, pues sabía lo que venía a continuación, estaba a punto de estallar de pura excitación. Mitsuki empujó a Takeshi tumbándolo de espaldas en el suelo y sentándose a horcajadas sobre él.
Subió por su cuerpo cubriéndolo de caricias, recorriéndolo con los ojos cerrados, como un camino que a fuerza de andarlo acabas conociendo de memoria.
Se demoró cuanto pudo para disfrutar del sendero hasta su boca y entonces unió sus labios con los de él mientras ajustaba su cuerpo sobre el de Takeshi, buscando su pelvis, obligándolo a entrar en su interior y permanecer unidos como un solo ser.
Takeshi emitió un intenso gemido y Mitsuki, ciega de pasión, comenzó a aumentar el ritmo de sus caderas.
Ambos cuerpos se movían como uno solo, estaban hechos para complementarse, para encajar uno en el otro y no separarse jamás. Y algún día estarían juntos para siempre. 

El placer de los esposos llegó a su culminación y ambos permanecieron unidos en un abrazo completo, saboreando ese momento y sabiendo lo que ocurriría a continuación.
***
El alma del oni, la nube roja que había estado suspendida en el aire, estalló desapareciendo instantáneamente mientras el cuerpo desmembrado se convertía en polvo y los cinco samuráis de sombra se retiraban al interior de sus columnas.
Todo quedó en silencio, la luz roja de la Luna de Sangre, que antes inundaba el templo fue desapareciendo según el día reclama su puesto a la noche.
Los esposos se miraron, ya habían pasado por esto cuatro veces incluyendo esta última. Solo una vez más, se dijeron mientras sus ojos se empañaban por las lágrimas, solo una vez más y seremos libres.
Se pusieron de pie resistiéndose a la separación pero sabiendo que era inevitable. Cada doscientos años aparecía la Luna de Sangre. 

Cada doscientos años tenía lugar el ritual y después de haberlo llevado a cabo en cinco ocasiones la maldición llegaría a su fin.
Solo una vez más, se dijeron con los ojos.
Mitsuki entró en el tapiz de la derecha transformándose inmediatamente en el dibujo de una bella garza. 

Takeshi caminó hacia el tapiz de la izquierda y se convirtió en la imagen de un poderoso dragón. Doscientos años y la garza y el dragón se encontrarían una vez más para estar juntos.
Esta vez, para siempre.

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Autor: Carlos Navas Martínez-Marquez
Título: La última habitación
Edición: Kindle
Páginas: 219

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Ya he comentado que esta nueva etapa del blog es absolutamente sin compromisos ni obligaciones. Leo lo que quiero y reseño lo que me apetece, sin mas, sin compromisos editoriales ni con autores. Pero en esto hay honrosas excepciones, tanto en autores de los que ya he leído cosas y sé que sus historias me encantan, con lo cual seguramente leeré y reseñaré todo lo que caiga en mis manos de ellos, como con otros autores que contactan conmigo por primera vez y cuyo libro si me llama la atención, o sea que al primer vistazo me apetece leerlo de verdad.
Y a este segundo caso es al que pertenece este libro del que quiero hablaros hoy.
Cómo me mantengo alejada de las redes sociales, de hecho no tengo Facebook ni cosa parecida, sobre todo por pura higiene mental, estoy un poco desconectada de nuevos autores y proyectos varios. Aclarar esto es importante porque si el autor no se hubiera puesto en contacto conmigo seguramente jamás hubiera leído este libro y eso hubiera sido una autentica lástima.

El libro me ha sorprendido gratamente y eso es en parte por que he leído muchas primeras obras de escritores noveles, en las que existía más ego que calidad, algunas con un descuido ya no solo literario sino estilístico e incluso ortográfico proporcional a la pedantería y narcisismo del autor. Así que encontrarse con una primera obra como esta es absolutamente refrescante y me devuelve en cierto modo la ilusión y la fe en la humanidad, al menos a nivel literario.

La novela y esto es lo que tanto me ha sorprendido, está impecable, no parece una primera novela. Esa es la otra parte de la sorpresa, Está mimada con esmero, se nota que el autor se ha preocupado por ella, por atar cabos, por maquetarla con sumo cuidado (dada su peculiar estructura), por corregirla y dejarla como toda novela debería salir a la luz. Esto aunque mucha gente piense que es secundario, es algo realmente importante, porque cuando encuentras un libro cuidado, puedes centrarte en la historia, sin que te veas sacado a patadas de la lectura por causas como la ortografía, o frases inconexas e incoherentes, errores de estilo, etc.

Y aquí viene lo más original del libro, su estructura. La historia está compuesta a base de transcripciones telefónicas, en su primera parte, para ir añadiendo transcripciones de radio, informes policiales, etc.

Quizá por esto a mi me parece más una novela policial que de terror. Si es cierto que hay partes con unas descripciones muy detalladas y no demasiado agradables, amen de cierta tensión, pero eso también ocurre en muchas novelas policiacas. Por tanto como tal la voy a tratar. Y cuando llegue a un dato de la parte final de la novela (sin spoilers) lo vais a entender.

Toda la historia transcurre en una noche, ahí si puede encajar todo en una atmósfera agobiante de relato de terror porque además transcurre en el interior de un edificio de viviendas. La transcripciones telefónicas ayudan en esa ambientación bastante opresiva porque evidentemente solo te van dejando retazos de lo que está ocurriendo.

He de ser sincera y decir que al principio pensé que el tema de las llamadas con tantos nombres iba a resultar lioso, pero no ha sido así. Además esta estructura hace la lectura muy ágil y te ves devorando página tras página sin casi darte cuenta.

La estructura va cambiando, si bien seguimos más tarde con informes policiales. Aquí volvemos a cambiar el ritmo, salimos un poco de la vorágine de la noche y se nos van dando respuestas. Esta parte me ha parecido muy teatral en el buen sentido. Muy de mostrarnos el escenario. Pero quizá lo que me ha hecho esbozar una sonrisa de reconocimiento ha sido el epílogo. Tranquilos que no desvelo nada. Hemos visto muchas veces en novelas policiacas, como al final del libro hacen una exposición de los hechos. La típica escena en la que se reúne a toda la gente y se desvela el gran final de como ocurrió todo ¿verdad que os resulta familiar? Bien aquí no hay esa reunión en sí, pero, y esto es lo mejor, hay una exposición de los hechos siguiendo la misma estructura de transcripciones que caracteriza a la novela.

Hablemos ahora de una de las partes mas importantes de la historia, los personajes. Aquí tenemos una obra coral, hay muchos personajes, y todos en cierta manera son importantes. Esto está muy bien hilado, pero hay algo que me ha gustado mucho, y es que al tratarse de conversaciones telefónicas cada personaje tiene su forma característica de expresarse y de lo que predomina en la conversación. Eso me ha gustado mucho y creedme no es tan fácil de lograr sobre todo cuando se manejan muchos personajes. Quizá el único que me ha chirriado un poco al principio ha sido la señora mayor, pero luego según avanza la historia entiendes porque esa manera de hablar un tanto incoherente, así que muy bien llevado también en ese aspecto.
Algunas de las llamadas dan una especie de pausa a la tensión como la que realiza uno de los personajes a una vidente, y otras contribuyen a aumentarla, concretamente la de un personaje que como veremos será clave.

Lo que es una pena es que no pueda hablaros del final tanto como me gustaría, porque ese epílogo con esa exposición de los hechos, me parece genial. Solo le veo un problema. El epílogo se compone de dos transcripciones telefónicas, la primera es impecable, sin ninguna pega, pero la segunda dura demasiado para mi gusto. Está bien porque lo explica todo, pero hay cosas que ya se suponen e incluso quedan claras con toda la información que teníamos, otras no, y por eso me gusta tanto el epílogo, pero un poco más breve, explicando solo lo imprescindible hubiera quedado redondo. A veces al lector, al menos a mi, no le gusta que se le den tantas explicaciones, solo las justas.

En resumen, el libro se lee con la facilidad con la que leerías un relato de Agatha Christie, quiero decir que es una historia buena y entretenida, se lee fácil y rápido y para mi eso no es ningún demérito, yo particularmente lo agradezco mucho.

Es un libro que merece la pena, tanto por el mimo que se ve en su edición, como por su originalidad no solo en su estructura, que eso llama enseguida la atención si no en la propia historia en sí, que tiene hasta su puntito Punisher.

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Autor: Peter Benchley
Título: Tiburón
Edición: Círculo de Lectores
Páginas: 348

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Hacía bastante tiempo que quería leer este libro, pero quería un libro concreto, este que veis en la foto que pertenece a la primera edición de Círculo de lectores, la del año 1974 (el libro apareció por primera vez publicado en inglés en 1973). Me encanta esa portada con aspecto de lienzo pintado. De esa colección conseguí también hace poco “El gran robo del tren” de Michael Chrichton que es mi lectura actual y del que ya os hablaré más adelante.

De la historia que narra este libro, conocía solamente la adaptación cinematográfica de Steven Spielberg del año 1974 pero como suele ocurrir hay notables diferencias entre el libro y la película, ganando por mucho el libro. La historia del libro es mucho más rica y compleja, lo que ya es mucho pero si tenemos en cuenta lo mal que ha envejecido la película, ya tenemos dos motivos para leer el libro.

Algo muy curioso es que antes de que el libro saliera a la venta ya se habían solicitado los derechos para llevarlo a la gran pantalla. Pero además de eso, el libro fue un gran escándalo en su momento a nivel social, precisamente por la forma de retratar ciertos ambientes situaciones y personajes. Tenemos que tener también en cuenta que Peter Benchley era periodista y como tal sus críticas incluso al periodismo son muy agudas y nada amables.

Lo que más llama la atención al leer el libro es que en él, el tiburón no es realmente es protagonista, sino un detonante, o una excusa de todo lo que va acontecer durante la narración. En la película, por el contrario, el tiburón si es el protagonista, y eso hace que toda la riqueza de la historia y la profundidad de los actos de los personajes que quedaban muy claros en el libro, en el film queden bastante diluidos.

Otro punto a aclarar antes de entrar de lleno en la historia y los personajes, es que aunque Tiburón se considera un relato de terror, no da miedo, no os asustará, aunque no lo garantizo al 100% porque no se como sois de sensibles, pero como he dicho el tiburón es algo que sirve más bien para desencadenar los acontecimientos que se nos van a narrar que realmente son más una crítica hacia ciertas acciones y conductas.

El libro nos sitúa al comienzo con el ataque de un tiburón en una playa de Amity, una típica localidad de veraneo sobre todo enfocada a gente adinerada de Nueva York y otras grandes ciudades. Y aquí tenemos la clave del libro. El lugar donde se desarrolla la novela es tan importante como la personalidad de los personajes principales. Ellos son los que forman la historia.

Tenemos por un lado al jefe de policía Martín Brody que es realmente el que mantiene un poco el sentido de lo que es correcto hacer, aunque ante el primer ataque se deje llevar por la situación y las presiones de otros personajes con más autoridad, pero que cuando los ataques se siguen repitiendo sí hace lo que cree que debe hacer a pesar de las amenazas sobre las consecuencias que tendrían sus actos.

Por otro lado tenemos a Larry Vaughan que no solo es el alcalde, si no que además tiene otros intereses personales, por lo que presiona para que ante el primer ataque del tiburón no salga nada a la luz ni se pongan precauciones que podrían hacer que peligrara la visita de turistas a esta pequeña localidad costera, lo cual sería una catástrofe económica para los habitantes de la misma.

Aquí tenemos otra de las grandes cuestiones del libro. Por una parte tenemos a la población de este pueblecito, que prácticamente viven todo el año de lo que se ingresa el turismo en la época estival, por lo que podemos imaginar la ruina que supone el hecho de que trasciendan a la opinión pública los ataques de tiburones, eliminando con ello la posibilidad de los llenos turísticos.

Esa es la baza que juega el alcalde para presionar a jefe Brody y también a la prensa, representada por Harry Medows.

Aquí vemos como el tema de la prensa también sale a la luz con esa práctica tan habitual de cambiar palabras para suavizar noticias y no crear alarma sobre algún hecho concreto, pues se explica como es algo habitual cuando ocurre algún delito en el pueblo, se juega un poco con las palabras y el sentido y así no parece tanto.

Medows también presiona al principio al jefe Brody igual que lo hace toda la asamblea del pueblo, como he mencionado anteriormente, para intentar salvar los beneficios derivados de el turismo.

Obviamente la cosa se complica y al primer ataque de tiburón siguen otros, una de las víctimas es un niño y vemos también como hay testigos, con lo cual eso ya es imparable.

El jefe Brody decide cerrar las playas bajo su cuenta y riesgo y bajo las amenazas de arruinar su carrera por parte de los poderosos del pueblo. Y es aquí donde comienza la caza del tiburón y donde entran en juego dos personajes nuevos, uno de ellos, Matt Hooper el experto en tiburones es muy importante en relación con la mujer de Brody, Ellen, y el otro es Quint un experto marino cazatiburones.

Como acabo de decir, Ellen juega un papel muy importante en otra de las críticas que hace el libro, en este caso la dos diferentes clases sociales y la separación entre ellas. Ellen es una de las veraneantes ricas que en uno de sus veraneos en Amity conoce a Brody y poco después se casa con el, y es entonces como poco a poco abandona su clase social para formar parte de la de los habitantes de Amity. Pero Emily solo se siente mal cuando llega el verano, cuando llegan los veraneantes y ve el contrapunto de ambas clases (la gente del invierno y la gente del verano) que no se mezclan entre si y quedando ella relegada a formar parte de la gente de invierno y no pertenecer ya más a la gente del verano.

Resumiendo puedo decir que el libro, más que por el tema del tiburón y sus ataques, es muy interesante a un nivel crítico de las sociedad, de la ambición sin escrúpulos y de las debilidades humanas. Además es algo que sigue vigente en la actualidad. Seguro que podemos pensar en casos de especulación inmobiliaria en zonas costeras, o de corrupción en cargos políticos, o de manipulación a través del lenguaje de la prensa. Todo eso no nos es ajeno en la actualidad y como vemos parece que las cosas no han cambiado tanto en los últimos cuarenta años.

El libro es muy recomendable, no voy a decir de obligada lectura, porque a cada cual sus gustos, pero si dudáis en si leerlo o no, yo os aconsejo que lo hagáis porque tiene más miga de lo que a simple vista pudiera parecer.

Os dejo unas citas del libro.

“Naturalmente hay algunas cosas que podría hacer. Teóricamente. Pero, en la práctica, no puedo hacer nada.
Lo que tú y yo pensamos no importa mucho por estos contornos. Los caciques del lugar están preocupados y piensan que no estaría bien si nos excitásemos sólo por que una forastera fue muerta por un pez. Prefieren correr el riesgo de que haya sido un accidente aislado, que no volverá a suceder. O, mejor dicho, están dispuestos a dejar que yo corra el riesgo, dado que la responsabilidad es mía.”

“Tenemos otra cosa a nuestro favor. La señorita Watkins no tenía importancia alguna, y venía de un pequeño pueblo llamado Pennington, de Nueva Jersey, que ni siquiera tiene periódico propio. Así que si le publican una necrológica en algún sitio, será cortita y la olvidarán pronto.”

“Las violaciones del anterior verano habían sido mencionadas por el Leader, pero suavizándolas (como molestias a personas), porque Brody y Meadows estuvieron de acuerdo en que el espectro de un violador negro amenazando a todas las mujeres de Amity no sería demasiado bueno para los negocios turísticos.”

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Antes de nada queria hacer un par de aclaraciones. La primera es que “La Nada” no es realmente un relato, es un texto bastante breve, pero que sí encierra una historia.
La segunda aclaración tiene que ver con algo que me ocurrió cuando publiqué “La Nada” por primera vez en otra web ajena a este blog. Entre los comentarios que recibí, varios mostraban comprensión por el mal momento que debía estar pasando y me enviaban su ánimo para recuperarme de ese estado depresivo. A mi aquello me dejó descolocada, no entendía nada hasta que me di cuenta de lo que ocurría. La gente identificaba lo que había escrito en “La Nada” como si fueran mis pensamientos, como si yo fuera la que se sentía como el protagonista de ese texto, aunque dicho protagonista es másculino y por el texto se sobreentienda que ni siquiera es humano. Eso es algo que hasta el día de hoy me cuesta entender, no comprendo el motivo por el que la gente cree que cuando escribes algo eso no es ficción si no tu yo real. El motivo por el que no acabo de entenderlo es porque me parece tan absurdo como pensar que Bret Easton Ellis es clavadito a su personaje de American Psycho y tiene como hobby matar y torturar mujeres, o como que William Blatty se dedicaba a hacer exorcismos en su tiempo libre.
Por eso, para los lectores que puedan caer en está página, queda hecha la aclaración y sin más os dejo con el texto.

 

LA NADA

 

He muerto, o al menos así lo siento.
Mi alma esta corrompida y mi espíritu yace pisoteado en un pedazo de sucio suelo.
Mi corazón late pero con cada latido desaparece mi vida.
Nada puedo decir.
Nada puedo hacer.
Tal vez si revivo una vez mas pueda volver a empezar.
Tal vez la próxima vez no muera.
Tal vez…
¿Cómo empezó todo?
¿Qué originó esta muerte, esta ruleta de destrucción eterna?
Ya ni siquiera puedo recordarlo.
Al principio dolía, pero ahora mi corazón esta seco de esperanza, seco de sentimientos.
Quizás sea mejor así.
Tal vez sea mejor no sentir.
Tan solo dejarse ir.
Desaparecer.
Nada soy, nada en absoluto y tal vez el poder reconocerlo haga que la espiral cese.
Ahora no quiero estar vivo, no quiero estar muerto, solo quiero no estar.
Tu tienes la llave.
Tu puedes terminar con mi agonía.
Muchos me temen por lo que soy. Pero la mayoría quisieran ser como yo.
Adoran mi belleza y la perfección de mi cuerpo. El negro profundo de mis ojos les hipnotiza y morirían por mi.
Puedo tener cuanto desee de este mundo excepto aquello que realmente deseo.
Solo tu puedes ver el monstruo que hay en mi.
Solo tu puedes ponerle fin.
Si eres lo único que anhelo y lo único que me está prohibido.
Si eres el latido de mi corazón y la destrucción de mi alma.
Muéstrame el cielo un instante y luego arrójame al infierno para siempre.
Dame esa nada que necesito.
Conviérteme para siempre en esa nada que soy.

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Autor: Neil Gaiman
Título: El océano al final del camino
Edición: Roca Editorial
Páginas: 236

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Es curioso lo que me ha ocurrido con este libro. Es una de esas escasas ocasiones en las que comienzas amando la historia, vas perdiendo intensidad en tu afecto hacia ella pero aún te sigue gustando, continuas ya un poco a rastras casi resultándote indiferente hasta llegar al final y acabar aborreciéndolo definitivamente. Y esto además tiene mérito si tenemos en cuenta que la historia tiene unas 200 páginas, rellenas con letra enorme a prueba de grandes dioptrías y que prácticamente se puede leer en un ratito del tirón.

Con esto no digo que el libro sea malo, porque no lo es. Simplemente no me ha gustado la historia en conjunto. He pasado durante la lectura por todos esos estados que os he comentado para al final sentirme francamente defraudada. Y supongo que en parte es culpa mía, porque Neil Gaiman es un autor que me encanta desde aquel momento de hace casi dos décadas que descubrí su obra gracias a la colección Brainstorming de Norma. Hasta ahora todo (y eso dice mucho del autor) me había gustado mucho, sus libros, sus novelas gráficas, los cómics, incluso el episodio “La mujer del doctor” (episodio de Dr. Who escrito por Gaiman) o la película MirrorMask (a medias con Dave Mackean maravilloso ilustrador de varias novelas gráficas de Gaiman), así que no juzgo a la ligera y por eso puedo decir que este libro ha sido como una piedrecita en el zapato.

La historia es la de un hombre que vuelve al lugar de su infancia para asistir a un funeral. Ahí comienzan de repente unos recuerdos que parecían dormidos hasta ese momento, y esa es la historia en si, esos recuerdos contados a modo de flashback que nos darán a conocer unos hechos fantásticos llenos de magia, miedo, angustia y fascinación infantil. Y si el libro se hubiera quedado en esos recuerdos hubiera estado muy bien, pero el retorno al presente es lo que para mi no tiene ni pies ni cabeza, queda forzado, el final da la sensación de que la obra o es un relato corto que a Gaiman se le ha ido de las manos al querer darle más extensión, o es la primera parte de una obra más extensa y por lo tanto el final da la impresión de estar inacabado o mal llevado por una absurda precipitación.

Es un libro que ha tenido muy buenas criticas, pero llegados a este punto yo ya no sé si es que ciertos autores van a recibir buenas criticas por simple postureo o por seguir la corriente o realmente es que sí, que todas esas personas han visto en este libro algo que yo no he sido capaz de entender, pero es cierto que no soy la única que ha notado que la estructura del libro tiene algo que no encaja. El conjunto de la historia es desigual, como si no estuviera previsto haber sido escrito así y se hubiera hecho un apaño de ultima hora.

Los personajes por su parte son fabulosos, Gaiman suele tener en sus historias un personaje principal al que dan ganas de adoptar y proteger, y un elenco de secundarios inolvidables, y este no es un caso diferente. Hasta la malísima de la historia me gusta, muy buena villana, de las que da gusto leer. El niño protagonista se convierte prácticamente en tu protegido según lees, sufres por él y el sentimiento de angustia que sientes por lo que le está ocurriendo llega a ser la mejor baza del libro. La niña que ayuda al protagonista es absolutamente brillante, un personaje de esos que dejan huella, y la familia de ella también se queda con tu corazón, la familia del niño ya es otra historia. Todo el universo mágico que ha creado Gaiman es muy interesante, de ahí la idea de que este libro sea un prologo de algo más grande (pero es que incluso así, esas páginas finales del libro resultarían totalmente innecesarias pues no aportan nada y sí estropean mucho) y me gustaría mucho volver a visitar este universo de magia primigenia. Y es por eso que resulta más doloroso ese defecto en la estructura de algo que a priori debería haber sido mucho mejor. Ese cojear al final, hace que el libro pierda brillo, y que el conjunto quede feo y deslucido.

Me resulta curioso que algunas personas califiquen a este libro como el mejor de Gaiman, porque creo que está a años luz de otras obras suyas. No hablo siquiera de gusto personal, que también, si no de que el libro tiene algo que no lo hace redondo, algo que te deja con mal sabor de boca, y ese algo es una cierta desconexión entre una parte del libro y otra. Quizá sea yo la única que lo vea, quizá no. Pero si crees que este es el mejor libro de Gaiman te aconsejo que leas más libros suyos.

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