Título: La fórmula preferida del profesor
Título original: 博士の愛した数式 (Hakase no ai shita sushiki)
Autor: Yoko Ogawa
Edición: Tusquets Editores
Páginas: 320

Yoko Ogawa nacida en Okayama en 1962 ha sido galardonada con varios premios tan prestigiosos como el Akutagaya y el Tanizaki en Japón. En su reconocida novela La policía de la Memoria ya se vislumbraba la importancia sobre los recuerdos perdidos, pero es en La fórmula preferida del profesor donde la perdida de memoria, o la limitación de esta misma, da pie a una gran lección de vida para los personajes implicados en la vida del protagonista.

Tenemos a nuestra narradora. Una asistenta que es enviada por su agencia a trabajar en casa del profesor. Eso inicia una maravillosa historia en la que la falta de memoria a corto plazo del profesor, puesto que su memoria solo dura 80 minutos, como bien está indicado en una de las múltiples notas que hay enganchadas a su chaqueta, es la base sobre la que se desarrolla todo.

Es esta obra una oda al amor; el amor por las matemáticas, por el béisbol, pero también el amor por las pequeñas cosas. El profesor deja una impronta imborrable en la asistenta y en su pequeño hijo, apodado Raíz cuadrada por el profesor. Y lo curioso es que, aunque él no recuerda nada pasados los 80 minutos, ellos sí recuerdan y eso hace que la vida de todos ellos se vea enriquecida por esta relación.

El libro está escrito con una elegancia y una sencillez que suele estar muy presente en otros escritores japoneses. Siempre me ha impresionado como son capaces de, con un lenguaje sencillo y comprensible hasta para un niño, transmitir sentimientos y pensamientos tan profundos y complejos.

Tanto la asistenta como su hijo han crecido sin un padre y es, tal vez, esa carencia la que hace que acepten al profesor como si fuera ese padre que nunca tuvieron. La preocupación del profesor por Raíz cuadrada, su modo de enseñarle, tanto a él como a su madre, su forma de disfrutar de la belleza de los números, se transmite de tal manera en el libro que no son solo el niño y la madre los que se ven contagiados por su amor y entusiasmo si no que nosotros como lectores nos vemos invadidos por la sensación de ver los números, las operaciones, de otra manera, no como algo pesado o incomprensible, si no como algo bello, como poesía, como un juego. Tanto es así que vamos jugando al igual que hace la asistenta, intentando descubrir números primos, o siguiendo los juegos propuestos por el profesor al niño.

El final, como la vida, también resulta agridulce. Es triste, pero de una manera conmovedora, porque el profesor, que no puede recordar a aquellos que siguen visitándole en vida, deja sin embargo un recuerdo imborrable, una huella que permanecerá indeleble en sus vidas.

Hay algo en esta manera de narrar que tiene Yoko Ogawa que hace que todo vaya fluyendo con una naturalidad que realmente es tan agradable de leer, que hasta que no avanzas no te sientes abrumado por la cantidad de sentimientos implicados. La profundidad de lo que abarca la historia, lo terrible que es esa falta de memoria del profesor o las situaciones que ha tenido que vivir la asistenta, o que el niño esté siempre solo a tan corta edad, y como todo va cambiando, como el profesor se convierte en alguien tan importante y tan determinante en la vida de ambos, esa buena influencia para el niño, para su futuro, para su presente, y esa ternura que despierta en el profesor, ese afecto hacia el niño y porque no, esa lealtad y cariño del niño y su madre hacia el profesor hasta el final, es lo que hace que el libro sea tan maravilloso.

En cuanto a las matemáticas y la fórmula que da nombre a la novela, son en sí un personaje más del libro y acabamos, como lectores, contagiándonos de ese amor por los números. Ver como puede cambiar tanto nuestra percepción hacia una materia dependiendo de la forma en la que se nos muestre o se nos explique nos hace pensar en lo maravilloso que sería poder contar siempre con alguien como el profesor, paciente, que nos impulse a aprender, que no juzgue nuestros errores si no que nos haga aprender de ellos, que incite nuestra curiosidad y que nos haga disfrutar aprendiendo.

Yoko Ogawa puede transmitir todo eso en su libro porque también comparte ese amor por la belleza de los números como se deja ver por el hecho de haber publicado en 2005, a raíz del éxito de este libro, otro libro coescrito junto al matemático Masashiko Fujiwara titulado Una introducción a las matemáticas más elegantes del mundo.

El profesor, que no puede recordar y sin embargo deja en esas dos personas que lo acompañan un recuerdo imborrable.

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Título: Tenue – Carne y Huesos
Autor: Javier Vivancos
Edición: Kindle
Páginas: 435

Tenue – Carne y Huesos es la continuación y conclusión de la bilogía comenzada con Tenue, cuya reseña podéis leer aquí. Por ese motivo si no habéis leído el primer libro os invito a que lo hagáis antes de continuar leyendo esta reseña, puesto que, aunque intento no desvelar nada importante de la trama de este en concreto, si voy a hablar de cosas que ocurrieron en el anterior, por lo cual podría destriparos cosas importantes del mismo.

Dicho esto, me toca ahora intentar explicar lo mucho que he esperado esta continuación. No me suele gustar leer libros que pertenecen a una saga o bilogía o trilogía si no está completa porque soy incapaz de aguantar la espera, pero esto ha sido especialmente dramático en este caso, dada las circunstancias en las que acababa el primer libro.

Tenue nos dejaba muchas interrogantes y ninguna respuesta. Era como si el autor hubiera entrado en una mansión enorme (¿La Academia?) y hubiera ido abriendo puertas a su paso dejándonos apenas intuir lo que ocurría en su interior para acto seguido sacarnos de un empujón de la mansión dejándonos en un mar de angustia por las perdidas y con un cúmulo de preguntas sin responder. En realidad es algo muy bueno en el sentido de que nos hace anhelar el segundo libro, pues tenemos la esperanza de que allí encontraremos las respuestas, pero si esa continuación tarda más de dos años en ver la luz, la agonía es bastante angustiante.

Quizá por eso, cuando al fin tuve el libro en mis manos, lo leí con una especie de urgencia mezclada con el deseo de no leer demasiado rápido para poder saborearlo. Y he de decir que hacía tiempo que no cerraba un libro, máxime siendo una continuación, que me dejara tan satisfecha, que contestara todas las preguntas abiertas en el anterior y que, en esencia, culminara de una forma tan redonda una historia como la que Tenue pretende contarnos.

Y he de decir que no era fácil de conseguir, porque en origen iban a ser tres libros, así que al enterarme de que solo eran dos, reconozco que tenía serias dudas de si el autor sería capaz de hacerlo sin que quedara precipitado todo, o se quedaran cosas a medias, pero no ha sido así y como he dicho antes el resultado es asombroso.

El libro en sí es un derroche de osadía. Tenemos que pensar que es un libro juvenil, pero en muchos aspectos no se comporta como tal. Hay imágenes y temas demasiado adultos, demasiado crudos y demasiado complejos como para hacernos pensar que esto sea una novela juvenil a uso, y pronto nos damos cuenta de que no es así. Esto en cierto modo puede ser un peligro, pues quizás eche para atrás a las personas que no disfruten de las novelas juveniles, que creen que por serlo va a ser superficial y sin contenido, pero también puede hacer que los habituales de estas historias la rechacen por su crudeza. Los dos estarían equivocados y se perderían una fantástica historia llena de referencias y, porque no, de terror en cierto modo, pero de  un terror de lo cotidiano (eso que tan bien se le da a Javier, el mezclar sobrenatural con entornos tan reales que hace que resulte todo más escalofriante).

En cuanto a lo que menciono de las referencias, tanto si has leído otros libros del autor, como si sigues más o menos la crónica negra de nuestro país, vas a reconocer muchas de ellas. Lo cual hace que podamos encajarlo perfectamente en nuestro imaginario popular.

Los personajes de Tenue están bien construidos y ahora en esta segunda parte evolucionan más aún. Después de la desgracia acaecida al final del primer libro, muchos han cambiado en cierta manera, siendo mucho más evidente en tres de los personajes protagonistas. Asela tiene, además, un gran papel como nuestros ojos en el regreso al mundo real. Me ha gustado muchísimo cómo nuestra percepción sobre un personaje concreto va a depender únicamente de la forma en que Asela lo percibe, sus dudas son nuestras dudas; sus certezas nuestras certezas. No es fácil lograr esto y me ha parecido algo fantástico.

Además hay otro personaje que ha cobrado más protagonismo en esta continuación, cosa que me ha alegrado pues había quedado un poco al margen en el segundo tramo del primer libro, y aunque no superaré nunca la muerte de cierto personaje en la primera parte, he de reconocer que quizá fuera una muerte acertada que ha hecho evolucionar al resto y que tiene su reconocimiento en esta segunda parte. Por otro lado el personaje de Nívea me ha dado una grata sorpresa, siendo ese momento uno de los mejores clímax de la historia.

El libro está impecablemente escrito, de verdad que es un gusto leer a Javier porque mima sus textos de una manera que hace que te puedas sumergir en la historia sin preocuparte de nada más, ya que sabes que, como buen corrector que es, todo va a estar perfecto. Y aunque parezca una tontería para mi es muy importante.

Para entrar un poco más en lo que es la estructura de este segundo libro, tenemos que considerar primero que aquí el autor ha tenido que condensar dos libros en uno, al pasar de la idea original de trilogía a la final de bilogía. A mi esto es lo que más dudas me presentaba. La idea de porqué encajaba mejor en trilogia venía dada por la historia en sí, básicamente por el lugar donde transcurriría cada libro, empezando brevemente por el mundo real en las primeras páginas de Tenue para inmediatamente introducirnos en el mundo de la Academia, donde transcurre todo el primer libro para que el siguiente tuviera lugar en el mundo real, y el tercero…

El problema es que ahora con un solo libro más tendría casi con certeza que haber una transición de un mundo a otro, y calibrar eso, para que hubiera el suficiente espacio -recordemos que este libro tiene poco más de 400 páginas- me parecía una labor titánica para poder encajar con precisión casa cosa en su sitio. Pero he decir que desde el principio y gracias a unos flasbacks vas notando como va a ser la estructura y poco antes de llegar a la mitad del libro te das cuenta de que sí, de que lo hecho tan bien que la propia narración te está llevando de cabeza a esa transición. Y esa segunda parte, esa segunda parte es memorable con esas últimas páginas de pura acción.

Para mi, Tenue es una rara joyita en este mundillo de las novelas juveniles, que debería ser muy tenida en cuenta y que me apenaría profundamente que pasara desapercibida. Y no puedo evitar a veces pensar en La Academia, en los que se fueron y en los que todavía quedan allí y en lo que está por venir. Porque si bien es cierto que la historia concluye en este libro, también lo es que no está todo tan cerrado como para que no nos quede una pequeña esperanza de volver a compartir viaje con Asela y los demás, tanto en este mundo como en el que queda al otro lado del río.

Hacedme caso y darle una oportunidad a esta historia, os encariñareis con los personajes, sufriréis con ellos, y reiréis con ellos y sobre todo os daréis cuenta de que la realidad muchas veces es más terrorífica que lo peor que podáis imaginar.

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Título: Trauma
Autor: Javier Nuñez
Edición: Kindle
Páginas: 164

Es curioso lo que ocurre con este libro, por una parte te recuerda a otros libros o escritores por algunos aspectos concretos y por otra disfruta de un toque de originalidad que lo hace único. Pero mejor no adelantar acontecimientos.

Tenemos ante nosotros una historia que el propio autor califica de «eco-terror» o como yo prefiero denominarlo «thriller ecológico», lo que a mi inmediatamente me hace pensar en dos libros: El juego de los niños de Juan José Plans y Las ruinas de Scott Smith. Lo cual me genera cierta intranquilidad porque si bien el primero está entre mis libros favoritos (por cierto a quien le extrañe lo del thriller o terror ecológico que lea el libro, porque la película que se hizo basada en el no lo deja tan claro) pero Las ruinas está entre los diez peores libros que he leído en mi vida, hecho del que di sobrado conocimiento en una reseña que podéis ver aquí en el blog.

Así que reconozco que retrasé un poco la lectura pensando si esta historia estaría cerca de la brillantez del primero o el desastre del segundo. Pero como soy una valiente al final me armé de valor y me enfrenté a ella. Y me alegro muchísimo. Si bien no llega a la brillantez de El juego de los niños, si me ha resultado una historia muy digna a tener en cuenta dentro del género y que, afortunadamente, está completamente alejada de ese otro libro infumable que son Las ruinas.

Pero seguramente queréis saber porque me ha gustado tanto, pues bien retomemos la curiosidad que mencioné al principio de esta reseña. Es un libro que te resulta familiar y novedoso a la vez. Y debéis reconocer que eso es algo complicado sobre todo obteniendo un buen resultado de camino.

Para empezar tiene esa semejanza que todo el mundo parece encontrar a It, pero yo creo que más que a It, es a la forma en la que el tito King juega con personajes infantiles en sus historias, para además enfrentarles a su pasado ya de adultos. Realmente el que busque más semejanzas con It, no las va a encontrar. Pero quizá sí puede notar esas reminiscencias de la escritura de King.

Por otro lado, la forma en la que se va desarrollando la historia, cuando parece que los protagonistas se traen cosas físicas de sus pesadillas, nos recordará a otras historias de terror, sobre todo por algo que ocurre con sus cuerpos (en cierto sentido y aunque no presente más relación que la que mi cabeza encuentra, me ha recordado en algún momento a La invasión de los ultracuerpos, no tanto por la invasión en sí si no por el tema de las vainas, de hecho pensé que la cosa tiraría por ahí, por la sustitución de los cuerpos, pero no.)

Y después de tanta divagación ¿de que va Trauma? Bueno, pues trauma es una historia muy bien construida en la que nos encontramos en primer lugar a nuestro protagonista, Santiago, que no se encuentra en su mejor momento. Por un lado le está costando adaptarse a su separación y por otro se ve aquejado de pesadillas bastante vívidas en las que se encuentra caminando por un bosque.

En cada nueva pesadilla va avanzando un poco más hasta que en un momento dado ocurren dos cosas importantes, por un lado encuentra un mensaje en el que alguien pide ayuda y por otro se despierta con un feo corte en el brazo (hecho por alguna rama) que no está dispuesto a cicatrizar y que va cambiando.

Es entonces cuando recibe una llamada de alguien que ha descubierto su número de una forma peculiar, y a raíz de esta se dará cuenta de que su pasado vuelve a él y que todo lo que está pasando tiene que ver con algún hecho ocurrido en el pueblo donde vivía de pequeño y donde tenía su pandilla (Nuria, Mario Juan Carlos y Abel) y más concretamente con un claro del bosque al que solían ir y donde había un árbol muy peculiar.

El libro está dividido en tres partes (que yo denominaría: las pesadillas, la búsqueda y el descubrimiento) y un epílogo que redondea toda la historia y que a mi me ha gustado especialmente por que le aporta un toque de amargura y resignación muy interesante.

Otro aspecto que me ha gustado mucho es que los personajes están muy bien dibujados (salvo el de Juan Carlos, pero por razones que entenderéis al leer el libro) y aún no siendo un libro muy extenso si podemos conocerlos bien, e incluso tomar partido por ellos. Me encanta cuando un personaje me importa lo suficiente como para querer saber que le va a ocurrir y aquí los personajes son así.

Por otra parte, el libro es ágil y fluye muy bien, mantiene el ritmo hasta el final y prácticamente te lo lees en un suspiro porque despierta el interés por saber que va a ocurrir y el ansia de seguir leyendo y puesto que además tiene solo 164 páginas en una tarde lo terminas.

Del final no os puedo contar mucho, evidentemente, pero es el toque más original del libro y la idea me ha resultado muy interesante, es más me gustaría ver explorar esa posibilidad de comunicación en otros relatos porque es algo que al menos a mi me parece que está por explotar.

En cuanto al título, si ahora no os dice nada, cuando leáis el libro veréis lo acertado de él. Creo que ese título tiene fuerza y explica muy bien el posible desencadenante de todo.

La verdad es que con libros así me molesta un poco tener que callar cosas para no desvelar la trama o el final, porque es de los que me gustaría poder comentar libremente, sobre todo por las posibilidades del final. Así que os aconsejo que si tenéis curiosidad no lo dudéis, lo tenéis en Amazon en formato papel o Kindle.

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Título: Tenue
Autor: Javier Vivancos
Edición: Kindle
Páginas: 404

Es curioso lo que me cuesta opinar sobre libros cuando son trilogías o sagas. Realmente no sé como enfocar la entrada, porque en realidad el libro va a continuar y me gustaría hacer una entrada para todo el conjunto de libros que engloban una saga, aunque dependiendo del número de volúmenes que la engloben puede ser una labor titánica.

El caso es que he ido dejando pasar el tiempo y al final he acabado leyendo tres veces este libro. Justo ahora acabo de terminar esa tercera lectura y si os soy sincera no ha sido ningún sacrificio porque he de decir que las tres veces he disfrutado.

Si pensamos que el libro que nos ocupa está dentro de lo que podríamos llamar novelas juveniles, podríamos pensar que es una lectura más fácil y quizá sea cierto si la comparamos con otras novelas del autor, pero cometeríamos un error. Por un lado cualquier libro de Javier Vivancos aunque intenso, crudo y aterrador tiene una lectura muy fluida, tanto por lo interesante de sus propuestas como por el hecho de que tengan siempre una labor de corrección impecable, así que nunca vas a distraerte por errores, fallos de concordancias o palabras fuera de lugar, lo cual a día de hoy os aseguro que agradezco muchísimo. Pero por otro lado tenemos que tener en cuenta que este libro, si bien hemos dicho que es novela juvenil, en el fondo no está tan alejado de la prosa habitual de Javier y tiene algunas partes (como la de la guardería) que me resultan muy perturbadoras, y son difíciles de borrar de la mente. Ese es su punto fuerte y aquí lo mantiene, afortunadamente.

Por otro lado tenemos un libro bien trabajado con personajes interesantes y con fondo, unos más que otros. Pero al ser este el primer libro de una trilogía, cabe pensar que algunos seguirán desarrollándose en los siguientes libros y sobre todo que tendremos respuestas para el millón de preguntas que quedan abiertas en este final.

Ese es uno de los grandes problemas no de este libro si no de casi todas las sagas, trilogías, pentalogías y demás gias que se os ocurran, que siempre dejan un montón de cosas en el aire. Y eso es algo que a mi, con mi reducidísima paciencia me cuesta mucho sobrellevar.

Pero vamos a entrar en materia. Tenue tiene, no podía ser menos conociendo al autor, un principio impactante, duro, cruel incluso. Conocemos a nuestra protagonista Asela, desde luego no en uno de sus mejores momentos, de hecho está a punto de morir. lo que ocurre después de esa pequeña introducción será el eje central de la historia, el nuevo «hogar» de Asela, su nueva existencia.

La ambientación de la novela tiene mucho de protagonismo también, diríamos que tiene muchísimo peso en todo lo que ocurre alrededor de nuestros personajes, que son varios principales y un puñado de secundarios, entre ellos una muchachita por la que yo he tenido una especial debilidad.

La llegada de Asela a La Academia nos trae ecos de «chica nueva en el instituto» y la narración alterna esa vida estudiantil más trivial, con las relación entre los personajes, con los enigmas que han llevado a que Asela esté allí y las claves de su nueva vida como «tenue».

Respecto a qué significa ser tenue, lo que implica esa nueva existencia, el porqué de no recordar su vida anterior y la certeza de que todos guardan secretos, por no hablar de que hay detrás de la ascensión (una especie de graduación de alumnos de La Academia), o qué y cómo se usa La Expresión son temas que nos mantendrán pegados a las páginas y que con gran frustración serán contestados solo en parte dejándonos sin duda con ganas de tener ya en nuestras manos el segundo libro.

Como trio protagonista, que tiene que haber en toda novela juvenil que se precie, tenemos por un lado a Asela, que ya dije que conoceremos al inicio del libro, a Lobo que es quien literalmente la arrastra hasta la puerta de La Academia y a Zarko, el tercero en discordia que parece tener muchos secretos.

He de reconocer que los tres personajes me gustan mucho, cada uno cumple con su papel correctamente, si bien tengo debilidad por Lobo creo que Zarko hace un buen contrapunto y Asela despierta simpatía y más o menos va oscilando de uno a otro con lo cual queda todo bastante equilibrado.

Entre los secundarios tenemos Nívea, la compañera de habitación de Asela. Nívea disfruta de las normas, tiende a morderse los pellejitos de los dedos hasta dejarlos en carne viva y le encantan sus muñecas que llenan su cama y a las que trata con mucho mimo. Nívea es como una niña pequeña a la que sientes la necesidad de proteger y cuidar aunque te saque de quicio su manía con las normas.

Está también Joseph, el director del colegio que realmente una no sabe como catalogarlo pero que a mi personalmente no me inspira demasiada confianza.

También tenemos a la popular del instituto, o en este caso de La Academia, Maravilla, que para mi gusto es un personaje que evoluciona muy bien a lo largo de la historia.

Tenemos también a Cerebrín que con semejante apodo no es necesario dar muchas más explicaciones, aunque a priori parezca un personaje más sí tiene su cierta importancia.

Y aunque hay bastantes más personajes, por ultimo voy a mencionar a mi favorito. Se trata de Neona. Me encanta este personaje, me gusta como es, su nombre su apariencia, todo, creo de verdad que es un personaje de los que dan muchísimo juego y no digo más.

Y todos juntos, personajes y ambientación, consiguen meternos en un mundo en el que no paramos de hacernos preguntas, queremos saber mucho más. Queremos saber qué se esconde en el bosque, que esconden los personajes, donde van los graduados y no solo queremos saberlo, necesitamos saberlo. Pero tendremos que esperar, es el problema de las trilogías, así que de momento solo queda adentrarnos en La academia e intentar descubrir sus secretos acompañados de nuestros nuevos amigos. No te adentres solo en el bosque y si puedes evitarlo no pases por la guardería.

Aquí os dejo para ir abriendo boca el trailer book de Tenue, disfrutadlo.

Podéis comprar el libro en Amazon tanto en formato Kindle como en papel.

Formato Kindle
Formato papel

Aquí os dejo también enlace a otras reseñas que he hecho en el blog sobre libros de Javier Vivancos.

Nosotros no guardamos las sobras
Pueblo Muerto
Los últimos días de la sombra

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Autor: A.A. Milne
Título: Historias de Winny de Puh
Título original: The World of Winnie-the-Pooh
Edición: El club Diógenes – Valdemar
Páginas: 411

Si alguien me pidiera que le recomendara un libro para leerle a sus hijos antes de dormir, no tendría ninguna duda. Mi recomendación sería estas Historias de Winny de Puh de A.A. Milne.

Tengo muchos motivos para hacer esta recomendación pero el primero y el más importante es que ese era precisamente el propósito con el que fueron escritas. Milne creó estas historias para su hijo, el auténtico Christopher Robin y es algo que descubriremos nada más empezar pues en algunas historias participan los dos y se ve ese momento en el que el autor cuenta la historia a su hijo como si fuera una aventura que realmente hubiera vivido él junto a su osito de peluche Winny.

Precisamente por haber sido ideadas con ese propósito, encontramos que tienen la duración justa para ser un cuento de buenas noches. Así que aunque seas un adulto y no tengas niños a quien leerles, pero te guste leer algo tranquilo y breve antes de dormir, tú también puedes disfrutar de este libro.

Eso me lleva a mencionar otro hecho. Las aventuras de Winny de Puh es uno de los cuatro grandes clásicos de la literatura infantil, junto a Alicia en el país de las maravillas de Lewis Carrol, Peter Pan de J. M. Barrie y El viento en los sauces de Kenneth Grahame. Pero si bien es cierto que los tres últimos gozan de gran reconocimiento y no es nada extraño encontrar a adultos que quieren leerlos o incluso que los reconocen como sus libros favoritos, también lo es que el libro de Milne no goza de tanta suerte, lo cual aparte de injusto es una auténtica lástima.

Las aventuras de Winny de Puh no tienen nada que envidiar a los otros tres, pero se ha quedado con la etiqueta de infantil, y si lo mencionas la mayoría de la gente solo recordará al personaje de dibujos animados, pero no sienten la necesidad de acudir a la fuente, y es un gran error.

Pero precisamente ese es el punto fuerte de este libro. Estas historias son dulces, son tiernas, son optimistas y sobre todo son sencillas, que no simples, tanto que cualquier niño puede disfrutarlas, pero también cualquier adulto, o al menos cualquiera que recuerde lo que significa ser niño.

La edición que tengo yo, y que os recomiendo, tiene realmente dos libros: Winny de Puh (Winnie the Pooh) y El rincón de Puh (The House at Pooh Corner) y cuenta además con las maravillosas ilustraciones de E. H. Shepard, así que si pensáis haceros con un ejemplar tened en cuenta que incluya esas ilustraciones porque son preciosas y captan tanto la sencillez y naturalidad de las historias que casi no puedo imaginar el libro sin ellas.

Al final del todo tenéis una ilustración que es de mis favoritas, es todo el mapa del bosque de los 100 acres con cada lugar que aparece en las historias perfectamente localizado. Sí lo leéis con niños os recomiendo que se los mostréis a menudo para localizar las historias, es una maravillosa manera de imaginarse dentro de ellas.

Después de una presentación a manos de Alfredo Lara López, necesaria solo para adultos, con la que no puedo estar más de acuerdo, nos encontramos con otra introducción, pero esta vez del propio Milne que os aconsejo leer, donde nos topamos por primera vez con Puh y Porquete. Y después ya tenemos el primer libro, El rincón de Puh, que da comienzo con una de mis historias favoritas. En esta historia, creo que la más conocida, Puh quiere engañar a las abejas para conseguir su miel y tras fracasar va a pedir ayuda a Christopher Robin.

Este comienzo es una presentación de estos dos personajes principales y poco a poco, a través de todas las historias nos iremos encontrando con el resto, con Porquete siempre asustadizo ya que es un animal pequeño, Buho el único que sabe escribir «correctamente», con Conejo y todos sus familiares y amigos que vienen siendo casi cualquier animal del bosque, o el pobre Iíyoo eternamente deprimido y siempre pesimista. También nos encontraremos con la llegada de nuevos animales como Kanga y su hijito Ruh, que al principio no son muy bien recibidos. Y Con todos ellos nos enfrentamos a mil aventuras, descubrir el Polo Norte sin salir del bosque, rescatar a un amigo de una inundación, dar una fiesta de cumpleaños.

Curiosamente no es hasta el segundo libro cuando Tigle hace su aparición. El saltarín tigle, al que le gusta comer de todo salvo cada alimento nuevo que prueba. Pero al final hasta Tigle encuentra lo que le gusta comer y su lugar junto a Kanga y Ruh, y aunque todos diferentes, eso no es un inconveniente para sus aventuras, para intentar ayudarse, aunque a veces esa ayuda no lo sea tanto, como en el caso de la casa de Iíyoo; o sobrevivir a la castástrofe de perder su hogar, como le ocurre a Buho que afortunadamente cuenta con sus amigos para encontrar uno nuevo. Y en realidad lo importante de todas estas historias es que nos muestran que aunque no todo salga como queremos siempre podemos buscar una solución, juntos.

Me resultaba muy tierno imaginar como todos esos animales del bosque, incluso los nuevos que van llegando, se corresponden con los animales de peluche de Christopher Robin en la realidad. Como Winny siempre ha sido su favorito, ese amigo especial y como cada uno de ellos actúa de una manera diferente con su propia personalidad.

Y aunque Winny solo es un osito con poco cerebro, «osito tontorrón», es capaz de escribir canciones y poesías para cada acontecimiento importante y salpicar sus historias con ellas, porque al fin y al cabo, nada le gusta más a Winny, aparte de la miel, que poder celebrar cosas con sus amigos.

Sí nunca habéis leído Las historias de Winny de Puh, hacedme caso, id a buscar el libro, os aseguro que no os arrepentiréis.

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Escalpelo Literario y Cinéfilo